Hace un par de meses caminaba tranquila por Avellaneda, mirando vidrieras, y en una de sus Avenidas vi a una perrita abandonada en la puerta de un banco. Me llamo la atención ya que algo raro tenía. Al acercarme ella movió su cola con dulzura y ahí vi: la hembrita tenía un bulto en su pancita del tamaño de una pelota. La acaricié y me fui llorando. Llegue a mi depto con un ataque de nervios, sintiéndome muy impotente, y decidí hacer algo, no sabía qué, pero debía ayudarla. Me senté frente a la compu y comencé a “bucear” en Internet. Así encontré la página de APAC, una protectora de Villa Domínico, en la cual deje un mensaje pidiendo ayuda. No había hecho mucho pero esa noche me sentí más tranquila.
Al otro día volví por la misma Avenida buscando a la joven perra, pero no estaba. Llegue a mi depto y al abrir mi correo electrónico quedé muy sorprendida ya que tenía un e-mail de APAC en el cual me contaban que la perrita ya había sido rescatada con la colaboración de muchas personas, especialmente de Cristina, quién ahora es mi gran amiga “mascotera”.
Les cuento que la flaca fue bautizada como Francis (por haber sido encontrada en las puertas del Banco Francés); está pensionada en el refugio llamado “El Campito”; y fue operada de una gran hernia en su pancita. La recuperación está siendo muy difícil, ya que su cuadro empeoró en estos últimos meses. Francis tiene una nueva hernia mas pequeña pero lo peor es que además tiene problemas cardiacos por los cuales debe tomar medicación de por vida, así como también comer comida especial. Igualmente Francis está feliz y sigue buscando una familia que la adopte, con sus complicaciones y con su ternura. Y por mi parte continúo hurgando en este nuevo mundo que conocí, donde la crueldad hacia lo animalitos es pan de cada día pero la sensibilidad de muchas personas como yo, está volviendo a florecer.



