martes, 27 de octubre de 2009

Busqueda laboral...

No me siento bien: estoy mal en el trabajo y ese malestar se traslada a todos los aspectos de mi vida. Esto me pasa por estar mucho tiempo en un trabajo que no me gustó nunca. Pero las exigencias de la sociedad en la cual me crié, es muy alta, y además muy cara. ¡¿Por qué no cambié cuándo pude?!. Por miedo uno queda estancado en lo que ya conoce, aunque no le guste, y en este caso esa decisión me jugó en contra, ya que ahora sí que es casi imposible cambiar de laburo, por la crisis y la mar en coche.
Estoy de entrevista en entrevista, viajando de un lado a otro, arreglando horarios con mis jefes actuales para poder concurrir a las entrevistas, pero sin decirles la verdad, por miedo a no encontrar nada y quedar sin el pan y sin la torta.
Para una búsqueda tengo poca experiencia, para la otra tengo mucha (¿?). Para una soy jóven, obvio tengo 28; pero para otras soy “grande”!!! In-cre-í-ble!!!.
Además llega un momento en el cual comienzan las inseguridades, y una se pone a pensar si realmente sirve para algo!
Me rechazaron de una empresa Multinacional de Cosmética, en la cual había llegado a la tercera entrevista, casi la ultima instancia....qué paso??? Qué habré dicho en esa ultima entrevista?...qué habré hablado de más?!! Fue por la camisa coral?, Yo sabía que tenía que ponerme la blanca!. Fue por la pollera hasta las rodillas??. Yo sabía que tenía que haberme puesto una minifalda!! Jajajaja!!!.
Bueno, después de llorar mucho, de desilusionarme, de enojarme, tirarme abajo y volverme a levantar (gracias a quienes me quieren y me apoyan), llegué a la conclusión que uno tiene que seguir a sus instintos, y en cuánto algo no te cierre, hacer algo inmediatamente. No hay que quedarse mucho tiempo en un lugar que te genera malestar, ya que después hasta te acostumbras y es más difícil salir de ahí. Pero lo más importante que aprendí es a no bajar los brazos, y seguir buscando, que nunca es tarde para cambiar.

Tarea para casa en el mes de la magia!


Dice mi amiga Luciana, que para mantener contentas a las almas que regresaban el 31 de Octubre a visitar sus hogares terrenales y además alejar a los malos espíritus, los Celtas solían dejar comidas o dulces en la entrada de sus casas. Esta tradición se ha mantenido en el tiempo y convertido en lo que hoy llaman "Trato o truco", donde los niños disfrazados van de casa en casa pidiendo dulces. Por otra parte, mi amiga también cuenta que en los círculos esotéricos se cree que durante ese período (en que las almas regresan), dichas entidades, bajo ciertos rituales nos "prestan" su energía para darle más poder a todo tipo de trabajo de magia. Y como esta bueno estar en armonía con dichas "ánimas", Luciana recomienda que durante el mes de Octubre es beneficioso dejar dulces o rociar con azucar las entradas de nuestros hogares, pero NUNCA por dentro...
Espero te haya gustado el dato y te sirva!!

viernes, 4 de septiembre de 2009

Mi viejo Tango


_¡Mi abuelo baila el Tango como ninguno!_ todavía suelo decir en cualquier situación en la cual pregunten sobre mi familia. Es la "muletilla" que genera en mí cierta seguridad y me remite a pensar en quien simplemente por existir, logra hacerme esbozar una sonrisa, aun en los peores momentos de mi vida. Y lo más curioso del tema es que desde hace años , el viejito ya no puede ni pararse; pero la bella imagen de su figura (tan alto y moreno) imponiéndole pasos de pasión a algún tema de Gardel, es más fuerte que la pura e injusta realidad.
_Nieta e` Tigre_ suele decirme entre sus risas y mis cachetes en tono ya rojo. Y aunque me dé verguenza algunas veces, sé que es así, soy muy parecida a él. Y nunca voy a renegar de esta especie de legado generacional. Mi lazo familiar más especial es con él, mi abuelo Vicente, quién sin ser demasiado culto, ni pretenderlo, me regaló en un momento, qué pensabamos era "el final", su mayor consejo, producto de su amor y sabiduría. Y casi a punto de morir, me tomó de la mano, me miró y dijo: "Nunca dejes de bailar", y la verdad es que nunca lo haré.
Obviamente no se fue, sigue con nosotros; y le gusta hacernos sufrir, pero más hacernos feliz. Por esto mismo yo siempre lo llamo: "Mi viejo Tango".

Esta redacción la hice hace muchos años para mi abuelo Vicente, quién ahora si "se fue de gira"...

Te amo y te extraño...tu flaca.